Vol. 5 Nº 1, enero - mayo 2006, ISSN 1690-0723


 

desarrollo basado en la producción y aplicación de nuevos conocimientos


 
Las bibliotecas en el contexto de la sociedad del conocimiento

Cada vez se habla más de la llamada “sociedad del conocimiento”, caracterizada por un desarrollo basado en la producción y aplicación de nuevos conocimientos; éstos sustituyen a la energía como principal motor del crecimiento y creación de riqueza en los países. El protagonismo del conocimiento, tal vez podría explicarse por dos factores: a) su incidencia como insumo determinante en el proceso productivo, donde, al igual que cualquier otro factor de producción, puede contribuir a la creación de bienes y servicios y, aun, a su propia producción y b) el desarrollo de las tecnologías de información y comunicaciones (TICs) que han facilitado una mayor difusión del uso y la creación de conocimientos.

En resumen, podríamos decir que tendrá mayores posibilidades de éxito la organización, pública o privada, que:
  • aproveche las capacidades intelectuales de sus miembros,

  • desarrolle su capacidad de aprendizaje,

  • potencie la innovación constante

  • fomente la creación de nuevos conocimientos y,

  • desarrolle los sistemas y la tecnología necesaria para ello.

Por otra parte, en la literatura especializada en este tema, encontramos que existe una marcada tendencia a ampliar el ámbito de la sociedad del conocimiento a la totalidad de la sociedad, incluyendo su influencia a las personas y a la gran variedad de grupos sociales que conviven con los distintos tipos de organizaciones. El uso y aplicación del conocimiento por esta parte de la población, igualmente redundará en un mayor beneficio para quienes actualicen o mejoren sus conocimientos en sus distintas áreas de actuación. Podríamos concluir que mientras mayor sea y más se facilite el acceso a fuentes relevantes de conocimiento, por todos los integrantes del tejido social, serán mejores sus posibilidades de contribuir al desarrollo y bienestar de los países.

Ahora bien, en este contexto de la sociedad del conocimiento, ¿Cuál sería el papel de las bibliotecas? ¿Cómo compatibilizar sus servicios tradicionales de atención al público con el acceso a los gigantescos y siempre crecientes recursos de información disponibles en Internet? ¿Podrán superar las bibliotecas (y en particular las de los países de menor desarrollo) sus ingentes problemas de falta de actualización tecnológica y carencias de sus colecciones? ¿Cómo lograr una mayor cooperación entre estos servicios?

Ante todo, creemos firmemente, que a las bibliotecas les corresponde, en la actualidad, continuar desempeñando, cada vez mejor, su función de productoras de información organizada, insumo indispensable para la producción de conocimientos. De esta manera, contribuirán al logro de una mayor eficiencia de las organizaciones, los grupos sociales y las personas, en el contexto de la sociedad del conocimiento. Sin embargo, en consonancia con los interrogantes arriba planteados, conviene señalar algunas medidas que sería necesario tomar, como posible respuesta a dichas preguntas, aun cuando, por razones de espacio, no nos será posible extendernos en la explicación de las mismas.
  1. En cada uno de los países, particularmente de América Latina, deberán promoverse procesos de aprobación y puesta en práctica de políticas nacionales de información.
  2. Convendría que el contenido de estas políticas se ajustará al concepto de sistemas nacionales de información, caracterizados por: tener un fin común (atender las necesidades e intereses de conocimiento de los distintos sectores de la población: organizaciones, grupos sociales y personas); responder a la idea de complementariedad en la adquisición y uso de los recursos de información existentes en cada uno de los servicios integrantes de los mismos, entre los cuales, las bibliotecas tendrán un papel relevante; y disponer de recursos suficientes para cubrir sus gastos de funcionamiento y desarrollo.
  3. En el caso de cada uno de los servicios y, en particular, las bibliotecas nacionales, velar por la calidad de su organización y funcionamiento, disponer de excelentes colecciones y personal calificado, tanto para el adecuado procesamiento de las colecciones ,como para satisfacer los requerimientos de sus usuarios, mediante los recursos propios, los existentes en otros servicios y, particularmente, en Internet.
  4. Finalmente, nos permitimos reiterar que la verdadera solución a los problemas de insuficiencia de recursos técnicos y financieros de las bibliotecas iberoamericanas, basicamente se encontrará al interior de cada uno de los países.


Secretario Ejecutivo, Mayo 2006


 



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