Vol. 5 Nº 3, octubre - diciembre 2006, ISSN 1690-0723
 
 
 
Hoy, las bibliotecas se conocen como "centros de información, aprendizaje e investigación".
   

La biblioteca por dentro en Panamá

En un mundo cada vez más globalizado, ¿ Qué sucede hoy en Panamá con los libros y quiénes los manejan?.Malos hábitos, actualización en los servicios: literatos nacionales reflexionan.

Carolina Proaño Wexman
carolinap@prensa.com

En Panamá no existe la planificación de servicios bibliotecarios, menos se piensa en modernizar los sistemas.

Para la bibliotecóloga Nitzia Barrantes, directora técnica de la fundación Pro Biblioteca Nacional, "el país debe determinar su entrada a la sociedad de la información creando una política de planificación que se discuta junto a expertos en tecnología de la información, telecomunicaciones, funcionarios del sector educativo e implicados en el mundo de la ciencia y la tecnología, para diseñar y definir las funciones de cada sector en el papel de las bibliotecas, la alfabetización informacional y el fomento de la lectura, como herramienta de progreso y desarrollo personal, comunitario y global.

Según Barrantes, "no se trata de poner una biblioteca en cualquier lugar, para que la atienda una persona sin la formación adecuada y luego hacer una gran inauguración. Primero hay que determinar las necesidades de la comunidad. Luego se crean los centros de información digital y los catálogos on line ", aclara.

Para la escritora María Rosa Britton, "cuando empezamos en la Biblioteca Nacional , venían 400 personas al mes y ahora estamos entre las 17 mil y 20 mil. ¿A qué vienen, a mirar las paredes, a ver las pinturas? Vienen a buscar libros".

El escritor Ricardo Ríos insiste en que en Panamá "se lee y cada vez más los círculos de lectura se han multiplicado en todo el país y los libros se agotan en los puestos de venta", pero en cuanto a los mismos bibliotecarios, aún falta "intuición para distinguir al lector interesado, ser capaces a veces de romper reglas y procedimientos burocráticos. Hay que dejar la actitud acomodaticia de decir "no", "no hay". Todo es una dificultad. Los bibliotecarios deben conocer el material con el que cuentan para poder ofrecer un servicio especializado y atento". Ser bibliotecario no es lo mismo que ser vendedor en la Central.

Ariel Barría amplía la imagen: "la función del bibliotecario hoy es multifacética: además de ayudarle a la gente a vencer el miedo a los libros, debe guiar al lector en temas o textos más complejos", y agrega que ya no se trata de leer por puro entretenimiento, "el papel de la lectura va más hacia la reflexión y el entendimiento" .

Barrantes piensa que en nuestro país los lectores son "gente valiente, porque todo conspira para que no haya esa oferta de libros que en otros países podemos apreciar. Sin embargo, cuando nosotros hemos tenido experiencias como el Bibliobús, que es un servicio mínimo de promoción de lectura, vemos cómo los padres participan y aprecian la iniciativa. Semana tras semana traen a sus niños, procurando darles apoyo, para formales un hábito de lectura, involucrándolos de manera importante, en las actividades literarias.

El panameño quiere acceder a la lectura, pero tal vez no le estamos ofreciendo una buena oferta".

Fuente:
Prensa.com

 
 
 
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