Vol. 5 Nº 3, octubre - diciembre 2006, ISSN 1690-0723
 
 
 
Las Políticas Nacionales de Información en
América Latina
   

Las Políticas Nacionales de Información en América Latina: una asignatura pendiente

Lic. Aleida Olivé García
Consultora Especialista
Casa Consultora DISAIC 

Resumen

Se analiza la vigencia del tema de las Políticas Nacionales de Información en América Latina, como premisa para la construcción de las Sociedades de la Información en esta región, a partir de los disímiles contextos nacionales y con apego a las particularidades de los mismos.

Se evidencia, que los cambios que están ocurriendo en la Región, desde los puntos de vista económico, político y social, así como el modelo de integración puesto en marcha, pueden favorecer el éxito de este empeño.

Palabras clave: Políticas Nacionales de Información en América Latina; Enfoque Ecológico de la Sociedad de la Información; nuevos contextos sociales; Cooperación e Integración.

Introducción

Desde que a América Latina llegaron los primeros indicios de que estaba ocurriendo una transformación importante en la forma de vivir y desarrollarse del Mundo, que hasta ese entonces conocíamos (década de los 90), la cual era comparable con la ocurrida a consecuencia de la Revolución Industrial o el descubrimiento de la energía nuclear; es decir, desde que pudimos conocer acerca del surgimiento de la Era de la Información y, más tarde, del Conocimiento, el tema de cómo afrontar este fenómeno preocupó a los expertos regionales en información, economía, sociología, a los Gobiernos y a los Organismos Regionales, que se vinculaban, de una forma u otra, con el tema.

La certeza del impacto de la información en el desarrollo socio-económico, que pasó a constituir un recurso y un activo de importancia estratégica, unido a la conclusión posterior de que el conocimiento, en una unidad dialéctica con la anterior, era lo que determinaba las posibilidades reales de desarrollo e inserción de nuestras economías en el nuevo contexto internacional, constituyó un verdadero desafío y, a la vez, una alternativa insoslayable. Ello obligaba a plantearse la necesidad del diseño e implementación de Políticas Nacionales, que lograran encausar, adecuadamente, los esfuerzos en pos de minimizar las amenazas, resolver las debilidades, robustecer las fortalezas y aprovechar las oportunidades, que podría traer aparejado el nuevo fenómeno.

No obstante, el tránsito de la Región, de más de 15 años, por ese contexto diferente, a partir de los años 90, se ha caracterizado por la lentitud en la comprensión exacta de la envergadura del fenómeno y sus consecuencias; por la falta de voluntad política de muchos gobiernos en resolver prioridades, que constituían premisas para poder afrontarlo, pues los patrones neoliberales eran incompatibles con esas prioridades; por la carencia de vínculos reales de cooperación e integración (logrados incluso entre los países del I Mundo) para poder crear la capacidad real de América Latina de afrontar, con éxito, los nuevos retos.

En la década del 2000, se han comenzado a gestar cambios, en el orden económico, político y social y se ha empezado a poner en práctica mecanismos de cooperación e integración, que propician la creación de las condiciones necesarias en la Región para desarrollar Sociedades de la Información en los países que la componen, que impulsen los desarrollos nacionales y regional. Ello tendría que tomar como base la necesidad de apropiarse y aplicar, adecuadamente, las nuevas tecnologías de la Información y las Comunicaciones, trabajar en pos de ofrecer oportunidades a todos de poder insertarse en esos nuevos desarrollos y transitar por el camino de la equidad social, lo cual podría posibilitar que la Región lograra afrontar los nuevos desafíos a partir de una visión propia, evitando los elementos de transculturación y poniendo la Información y el Conocimiento en función del desarrollo nacional de nuestros países.

Este esfuerzo, requerirá del consenso e intercambio en muchos aspectos de la vida económica y social de la Región; pero todo parece indicar, que hoy, más que nunca, están creadas las condiciones para ello.

El diseño e implementación de Políticas Nacionales, tendentes a lograr la gestión adecuada de la Información y el Conocimiento, que tengan en cuenta las particularidades y el contexto concreto de cada país y, a la vez, la necesaria complementación con los objetivos de interés para la Región, que redunde en el beneficio de todos, constituye una altísima prioridad en el momento actual, si queremos lograr que América Latina avance, se desarrolle, logre insertarse, ventajosamente, en el nuevo escenario internacional y esté en condiciones de eliminar la profundización de la brecha, con respecto al Primer Mundo, que podría acarrear la Era de la Información y el Conocimiento. Sin embargo, hasta hoy, a pesar de que se constatan esfuerzos y resultados de algunos países en ello y de la Región en su conjunto y de que se abre, como ya señalábamos, nuevas perspectivas, estas Políticas Nacionales continúan siendo, aun, una Asignatura Pendiente.

El largo camino recorrido…

En la década de los 90, los Organismos, Mecanismos y Asociaciones Regionales como UNESCO, CEPAL, INFOLAC, FIDCLA, y ABINIA, desarrollaron esfuerzos para poder transmitir y amplificar la esencia del nuevo fenómeno a que tendría que enfrentarse la Región, a evidenciar la necesidad de una respuesta urgente y la imperiosidad de que América Latina lograra insertarse en los nuevos desarrollos logrando estructurar, para ello, esas Políticas Nacionales de Información, de las que tan urgido estaba el continente. Este esfuerzo se materializó, en el desarrollo de importantes foros de expertos, donde se debatían estos temas y tratando de introducir, en las agendas regionales, el análisis de los mismos, así como iniciativas que permitieran colaborar en tal sentido.

Pero, quizás la única conclusión, realmente consensuada, fue que esta nueva Era, reforzaría aun más la brecha entre los países del Primer Mundo y las llamadas economías emergentes; todas las soluciones transitaban por un conjunto de factores, que obstaculizaban la materialización de empeños sostenidos y exitosos.

El primero de ellos, fue el no haber asumido, de manera consciente, la inevitabilidad y la urgencia de afrontar el reto y, por otra parte, la ausencia de la voluntad política de muchos de los Gobiernos de entonces, para adelantar acciones, que trajeran aparejadas profundas transformaciones en el plano económico y social y la consolidación de una conciencia regional de colaboración e integración, nunca lograda, hasta ese momento en la Región, que facilitaran el enfrentamiento al desafío de la nueva Era. Fue así, que éste, en muchos de nuestros países, quedó sin respuesta, al menos efectiva; que la alternativa que no podía desconocerse, se ignorara y que las Políticas Nacionales, encaminadas a poner la Información y el Conocimiento en función del desarrollo nacional, salvo excepciones, quedaran relegadas.

A finales de la década de los 90, esta autora, al reflexionar sobre estas cuestiones, advertía que no podíamos esperar que los más desarrollados nos ayudaran, de manera efectiva, a resolver este problema; que resultaría siempre difícil hacer viable la voluntad y los esfuerzos de los Organismos Internacionales por crear plataformas de cooperación y arrimar recursos, que facilitaran oportunidades para los menos desarrollados y que la alternativa nuestra, para insertarnos en la nueva realidad, solo partiría de nuestros propios esfuerzos y de lo que fuéramos capaces de hacer. No es objetivo de este trabajo analizar qué ha pasado a nivel internacional con el tema, solo decir que, entonces y ahora, seguirá dependiendo de nosotros mismos.

Por aquellos años también, ya resultaba evidente lo siguiente: “El desafío para las economías emergentes parece estar claro; lo primero que habrá que comprender, es que no se trata de equiparar nuestros países con los desarrollados. Las preocupaciones de los más pobres no pueden estar en el orden de alcanzar los altísimos niveles de vida que, de manera inmediata, se propone el Primer Mundo, a través de estos nuevos desarrollos que se plantean, porque ello, además de irrealizable, desviaría los esfuerzos y recursos por un camino equivocado”. 1

Y continuábamos afirmando por entonces: “El problema radica en encontrar la vía, a partir de las condiciones actuales que las economías emergentes presentan, para poner la información en función del desarrollo nacional, como bien económico y como recurso productivo y tratar de lograr una inserción, lo más ventajosa posible, en el contexto internacional, evitando la transculturación que puede traer aparejado este fenómeno y utilizándolo como instrumento para reafirmar y engrandecer su patrimonio y preservar su identidad como naciones”. 2

Otro factor determinante, lo constituía la situación concreta del Continente, su propia realidad económica, política y social, que constituía uno de los primordiales problemas a resolver y cuyo panorama, poco alentador, conspiraba contra las posibilidades de afrontar el reto, caracterizándose por:

  • Más del 80% de las riquezas estaban en las manos del 20% de la población, de la cual, el 50% vivía en condiciones de pobreza crítica.
  • Prevalecía la aplicación de políticas de ajustes económicos (propias del modelo neoliberal), casi siempre en detrimento de las políticas sociales.
  • Una cuarta parte de la población, se concentraba en las dos áreas urbanas mayores de los diferentes países.
  • Existencia de una población subeducada, donde se producían las distintas variantes del analfabetismo desde el básico hasta el llamado analfabetismo informacional.
  • Esta población subeducada, carecía de programas de aprendizaje, lectura y educación para su elevación social; envuelta en los medios de comunicación de masas, que inducen a una participación pasiva en la sociedad.
  • Todo lo anterior, conducía a una mayor profundización en las diferencias entre loa más educados y los menos preparados para su desarrollo, en una sociedad que le era cada vez más ajena. 3

En materia concreta de información, según estudios de la época, realizados por CEPAL/CLADES, se evidenciaba que la situación era, por supuesto, similar. Los países de la Región se definían como “infopobres”, por carecer de una adecuada infraestructura informacional, cuyos elementos más significativos estaban dados por:

  • Dispersión de los recursos de información.
  • Desarrollo desigual de la infraestructura tecnológica y técnica.
  • Disparidad en los criterios de organización de la información, lo cual dificultaba su acceso y recuperación.
  • Ausencia de meta/información
  • Débiles estructuras cooperativas de servicios de información.
  • Inadecuada racionalización de la inversión y optimización de los recursos disponibles.
  • Ausencias de Políticas Nacionales, que casaran el desarrollo del espacio tecnológico e informacional con los objetivos macrosociales de desarrollo. 4

A lo anterior, se unían otras limitantes, que afectaban a los países del área, a la luz de los nuevos desarrollos: el establecimiento del sector de información como sector económico; la consideración del mercado de la información; la operación y desarrollo sostenido de redes nacionales y regionales; la relación entre información, desarrollo y crisis económica; el establecimiento y desarrollo de la industria de la información; la integración y diferenciación conceptual y operacional entre comunicaciones, información e informática; el desarrollo de la capacidad innovadora, inercia ante el cambio y necesidad de incrementar la capacidad de predecir; el desarrollo de capacidades para la alta gerencia de información; la necesidad de elevar la comprensión entre generalidad y especialización en los profesionales de la información, favoreciendo su integración profesional tal y como ya ocurrió en la ingenierías y en las ciencias médicas.

Por aquellos años, también analizábamos las debilidades que habían presentado los países de la Región en la formulación, aplicación, seguimiento y evaluación de su Política Nacional de Información y, entre las limitaciones más significativas, encontrábamos:

  • Dificultades de índole conceptual relacionadas con todo lo concerniente a la información, agudizadas a la luz de los nuevos desarrollos
  • Falta de claridad en cuanto a qué debe entenderse por Política, cómo concebir el proceso de formulación y legitimización de una decisión y un resultado de política y de cómo introducir, de manera efectiva, una decisión de esta índole en la agenda gubernamental.
  • Carencia de un enfoque de esta problemática, partiendo de la interpretación del significado de los nuevos desarrollos y las particularidades de su aplicación, de la consideración de su contexto político concreto y de las condiciones específicas del desarrollo nacional.
  • Dificultades, en la mayoría de los países de la Región, en el desarrollo de acciones nacionales efectivas, relacionadas con la definición e implementación de estas Políticas.
  • Insuficiente estructuración y proyección del sector de información en los países del área, que ha impedido influir, eficazmente, en los niveles decisorios (de gobierno y parlamentario) para que una iniciativa de política en este campo, se asocie con una demanda social de cuya satisfacción se derivaría una ganancia política.
  • Débil iniciativa en el seno de los Gobiernos, que sustente un apoyo constante y definido y le dé fuerza de política para una efectiva respuesta institucional.
  • Bajo perfil de la fuerza profesional, vinculada al sector de la información, básicamente dado por las limitaciones propias de los profesionales de la información, que no han sido formados como agentes sociales para el cambio y que impide sea identificada, con suficiente claridad, la trascendencia de su rol en el desarrollo económico y social del país y de la información misma en este proceso”. 5

No obstante todo lo anterior, la Región comenzaba, a finales de la década de los 90, a desarrollar ciertas estructuras, sistemas, redes, servicios y productos, que se constituían en fuentes y medios importantes de organización y consulta de información; procesados o no, se comenzaba a disponer de una serie de datos e información, en muchos casos altamente especializados. La información, en el contexto regional, se comenzaba a considerar como un elemento estratégico, tanto para la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre y de alta competitividad internacional, como de un recurso, llamado a apoyar el crecimiento económico y la evolución de la sociedad y se iniciaron esfuerzos por algunos países por concretar Políticas Nacionales de Información, atemperadas a las exigencias del momento.

La apertura de nuevos escenarios

El agotamiento del modelo neoliberal, como alternativa de desarrollo regional, ha marcado un hito importante en el destino de nuestra Región y en el desarrollo de la conciencia en nuestro Continente.

Con el comienzo del nuevo siglo, se vienen dando en la Región cambios trascendentales, que apuntan a que la misma ha iniciado un proceso de “despegue”, el cual podría colocarla en condiciones propicias para afrontar el reto postergado y poner en práctica la alternativa más adecuada, que le permita, en las condiciones actuales, impulsar los desarrollos nacionales y regional y que facilite su inserción ventajosa en la Era de la Información y el Conocimiento y en un Mundo cada vez más convulso, desigual y arbitrario.

Como elementos que tipifican ese despegue se identifican:

•  El establecimiento de Gobiernos, con una amplia base democrática, preocupados y ocupados, por la solución de los más acuciantes problemas económicos y sociales, heredados del modelo neoliberal, con alto sentido de la independencia nacional, unido a la vocación por la identidad latinoamericana y orientados a lograr niveles reales de desarrollo y de equidad social, como objetivo supremo.

•  Concepción y puesta en marcha de mecanismos de cooperación e integración, auténticamente latinoamericanos, que propicien el aprovechamiento de todas las potencialidades de la Región y que permitan, de manera mancomunada, ofrecer soluciones para el desarrollo, la eliminación paulatina de la pobreza y la atención priorizada a esferas trascendentales como la salud y la educación.

•  Concienciación en cuanto a la necesidad del desarrollo de Sociedades de la Información y el Conocimiento en nuestros países, a partir de un enfoque ecológico de las mismas, teniendo en cuenta los contextos nacionales concretos, así como su necesaria articulación y complementación, bajo un enfoque regional, que debe contribuir, decisivamente, al logro de los niveles de desarrollo previstos, tanto desde el punto de vista nacional como regional.

Lo anterior nos permite concluir, que las limitaciones que ha venido afrontando la Región para insertarse en esta nueva Era y que fueron expuestas anteriormente, deben irse solucionando paulatinamente, en la medida que se vayan fortaleciendo y afianzando los elementos que caracterizan el cambio descrito, pues ellos deben, como decíamos al inicio de este trabajo, minimizar las amenazas, resolver las debilidades, robustecer las fortalezas y aprovechar las oportunidades, en el nuevo escenario internacional, por supuesto, sin perder de vista, que el actual, es mucho más complejo que el existente en la década de los 90.

A los efectos del objetivo de este trabajo, nos interesa profundizar en el tercer elemento, que tipifica el viraje de la región.

En su artículo “Hacia una visión Ecológica de la Sociedad de la Información”, dado a conocer en el número anterior de esta misma publicación, la Dra. Gloria Ponjuán apuntaba: “Una visión ecológica de la Sociedad de la Información permite analizar el lado humano de la misma. Una sociedad en donde, en primer lugar, hay que asegurar que los contextos eviten la discriminación y la desigualdad. Una sociedad donde prime la inclusión y el rescate de oportunidades para todos”. 6

Y apuntaba la autora como la UNESCO, en los últimos tiempos, ha desarrollado un Programa nombrado “Información para todos”, que pretende encaminarse a ese objetivo.

Otro aspecto importante, reseñado en ese artículo señala que: “Información para todos, demanda salud para todos. Demanda que las necesidades básicas estén cubiertas, demanda un mundo justo donde todos tengan la opción de acceder a la información porque dispongan en primer lugar de conocimientos y habilidades para ello, y porque sus contextos les permitan que el consumo de información sea una de sus posibilidades. Si los planes de acción se basan en enfoques meramente infraestructurales, no podrán lograrse inversiones duraderas y una alta tasa de recuperación de las mismas.

Por tal motivo, la prioridad está en primer lugar en crear contextos sociales adecuados para estos programas y en segundo lugar, en crear un capital humano capaz de aprovechar al máximo toda oportunidad. “ 7

Analizando las ideas expuestas anteriormente, propias del Enfoque Ecológico de la Sociedad de la Información, podemos constatar que, en los momentos actuales, las estrategias nacionales y regionales, que adelantan un conjunto de gobiernos en la región, liderados por Venezuela, Bolivia y Cuba, a los cuales se van sumando otros, tienden a crear, mediante la concertación y convergencia de intereses y la puesta en práctica de sólidos mecanismos de cooperación e integración, las condiciones propicias y los cimientes necesarios para consolidar el desarrollo, tanto a nivel nacional como regional, con un carácter profundamente autóctono, a partir de este enfoque.

Prueba fehaciente de lo anteriormente expuesto, son los logros que va alcanzando el ALBA, como nuevo mecanismo de integración regional, que coloca lo social en el centro y, mediante el cual, se desarrollan programas importantísimos en materia de Educación y Salud, que ya en estos momentos, ha permitido alfabetizar a una parte importante de los ciudadanos latinoamericanos y ofrecerles posibilidades reales de continuar su elevación como seres humanos, a partir de la apropiación y desarrollo de nuevos conocimientos y habilidades; recuperar la vista a otros muchos y recibir servicios de salud, no solo primarios (asistenciales), sino de mayor envergadura, tendentes a resolver problemas acuciantes, en tal sentido y, por mucho tiempo acumulados, que afectaban, sobre todo, a los más marginados, que constituyen la mayoría.

En otro orden, la existencia de un nuevo canal televisivo regional como TELESUR, se inscribe como iniciativa muy loable, que pone en contacto a los ciudadanos latinoamericanos con su realidad y la del Mundo, desde un enfoque y una perspectiva propia, alejada de las manipulaciones a que nos tienen acostumbrados los monopolios de la información.

Sin embargo, vale la pena profundizar en otros aspectos del Enfoque Ecológico de la Sociedad de la Información y a los cuales habrá que prestar la debida atención, si queremos aprovechar la información y el conocimiento, en función de nuestro desarrollo económico y social. Ello transita por reconocer al capital Humano como factor fundamental del mismo, para lo cual, eliminar el analfabetismo básico y proporcionar nuevos conocimientos y habilidades, no basta, hay que eliminar el analfabetismo informacional y desarrollar una cultura en tal sentido, lo cual entraña profundas transformaciones en la preparación y conducta de ese Capital Humano.

La Dra. Ponjuán señala en el artículo, ya mencionado, que el desarrollo de esa cultura se expresa en:

  • reconocer la necesidad de la información
  • reconocer que una información exhaustiva y completa es la base para la toma de decisiones
  • identificar posibles y potenciales fuentes de información
  • desarrollar estrategias de búsqueda de información
  • acceder a fuentes de información, dependan o no, de tecnología
  • evaluar información
  • organizar información para su aplicación práctica
  • integrar nueva información en un cuerpo de conocimientos ya existente
  • utilizar información en su pensamiento crítico y en la solución de problemas 8

Obviamente, para lograr ese comportamiento del Capital Humano, se requiere de: la alfabetización informacional; contar con ejecutores de esa alfabetización en todos los sectores de la Sociedad; contemplar el uso intensivo de la información y el conocimiento, a partir de aprovechar, tanto la tecnología tradicional, como la de punta; la recalificación, reposicionamiento y asunción, por parte de los profesionales de la información, del rol que les corresponde, en estas nuevas condiciones, que les permita asumir los cambios necesarios en los procesos informacionales y satisfacer las expectativas crecientes de un usuario, cada vez más exigente.

En esto nuevos escenarios y, a partir de enfocar la Sociedad de la Información, con una visión ecológica, la formulación e implementación de Políticas Nacionales de Información, buscando, además, la complementación, desde el punto de la Región, como conjunto, resulta no solo absolutamente necesario, sino que alcanza una extraordinaria dimensión, por la contribución que ello podría hacer a la consecución de los objetivos supremos, que se plantea el Continente.

Trazar y, poner en práctica, estrategias y líneas de acción, traducidas en Programas, con el respaldo institucional necesario, que contemplen todos los factores indispensables (humano, tecnológico y financiero), para poner la información y el conocimiento en función, primero, de los desarrollos nacionales, dándole participación a todos y, además, articulándolos y complementándolos, para propulsar el desarrollo regional, en opinión de esta autora, es un factor que aceleraría el éxito del camino emprendido.

Así lo ha comprendido también ABINIA, quien en el Congreso Internacional de Información, INFO´2006, celebrado en abril del presente año, en el Palacio de las Convenciones de La Habana, lanzó la propuesta de retomar el tema de las Políticas de Información, idea que encontró gran acogida por los participantes y que, fue tan consensuada, como la del enfoque Ecológico de la Sociedad de la Información.

Habrá que trabajar con ahínco, aunar voluntades, lograr que los países de la Región introduzcan el tema en sus agendas nacionales, movilizando sus fuerzas vivas y, que éste, se discuta, cada vez con más claridad y comprometimiento, en todos los Foros de concertación regional. Hoy, más que nunca, están dadas todas las condiciones, para que las Políticas Nacionales de Información, coadyuven al desarrollo nacional y, mediante su necesaria complementación, propulsen el desarrollo regional, desde una perspectiva auténtica, que elimine los riesgos de la marginalización y transculturación de las economías emergentes, en su tránsito por la Era de la Información y el Conocimiento. Es justo el momento de que dejen de ser una Asignatura Pendiente.



Notas a pié de página

1. Olivé García, Aleida (1998). La información en el desarrollo nacional: Desafío y alternativa para las economías emergentes. Boletín de la Asociación por la Unidad de Nuestra América. AUNA-Cuba. Análisis de Coyuntura. Acercamiento a la Política Nacional de Información. A ño 2 No. 3. Marzo 1998.

2. Idem

3. Olivé García, Aleida (1998). La información en el desarrollo nacional: Desafío y alternativa para las economías emergentes. Boletín de la Asociación por la Unidad de Nuestra América. AUNA-Cuba. Análisis de Coyuntura. Acercamiento a la Política Nacional de Información. A ño 2 No. 3. Marzo 1998.

4. Idem

5. Olivé García, Aleida (1998). La información en el desarrollo nacional: Desafío y alternativa para las economías emergentes. Boletín de la Asociación por la Unidad de Nuestra América. AUNA-Cuba. Análisis de Coyuntura. Acercamiento a la Política Nacional de Información. A ño 2 No. 3. Marzo 1998.

6. Dra. Gloria Ponjuán. “Hacia una visión ecológica de la Sociedad de la Información. ABINIA informa. Asociación de Estados Iberoamericanos para el desarrollo de las Bibliotecas de Iberoamérica. Boletín electrónico. Volumen 4 No. 2, mayo-agosto 2006.

7. Idem

8. Dra. Gloria Ponjuán. “Hacia una visión ecológica de la Sociedad de la Información. ABINIA informa. Asociación de Estados Iberoamericanos para el desarrollo de las Bibliotecas de Iberoamérica. Boletín electrónico. Volumen 4 No. 2, mayo-agosto 2006.



Bibliografía

Rosalía Cruz-Julio Zeter (1992). Las Políticas Nacionales de Información de la
UNESCO y su repercusión en América Latina. Esp. Doc. Cient. UNAM, México, abril
1992.

Reunión de Expertos para la definición de Estrategias Regionales de información en
América Latina y el Caribe (1993). Caracas, marzo 2-4, 1993. Informe Final PGI/LAC. Caracas, 1993.

CEPAL/CLADES (1995). Una experiencia de entrenamiento en gestión de la información. Proyecto de Redes. 1995.

Olivé García, Aleida (1998). La información en el desarrollo nacional: Desafío y
alternativa para las economías emergentes. Boletín de la Asociación por la Unidad de
Nuestra América. AUNA-Cuba. Análisis de Coyuntura. Acercamiento a la Política Nacional de Información. Año 2 No. 3. Marzo 1998.

Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, Cuba (2003). Política Nacional de
Información (actualización). Enero 2003. La Habana, Cuba.

Gloria Ponjuán. “Hacia una visión ecológica de la Sociedad de la Información. ABINIA informa. Asociación de Estados Iberoamericanos para el desarrollo de las Bibliotecas de Iberoamérica. Boletín Electrónico. Volumen 4 No. 2, mayo-agosto 2006.



Lic. Aleida Olivé García

SÍNTESIS CURRICULAR

Graduada de Licenciatura en Economía del Comercio Exterior en 1982, en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, se desempeñó como especialista de Colaboración Internacional para la Ciencia y la Técnica, en el Instituto de Información Científica y Tecnológica (IDICT), pasando a ser, en 1990, Consultora-Asesora del Director General de esta organización. Desde 1993 hasta 1996, fue la Directora de Economía y Finanzas del IDICT.

Se desarrolló como especialista del Dpto. de Políticas y Sistema Nacional de Información Especializada del citado Instituto, fungiendo como Consultora-Asesora de la Dirección General del mismo y para el Sistema Nacional de Información, en especial, en lo relacionado con la formulación e implementación de la Política Nacional de Información y para la aplicación de los principios de gestión económica a la actividad de información.

Participó en la formulación de la Estrategia para la Informatización de la Sociedad Cubana, asesorando a la Agencia de Información para el Desarrollo del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en este sentido, en específico, en la estrategia para el desarrollo de la Industria de los Contenidos y Servicios de Información. Dirigió, técnicamente, el Grupo Nacional de Expertos, que laboró en la formulación de la Política Nacional de Información y participó activamente en la concepción y puesta en marcha del Rediseño del Sistema Nacional de Información de Cuba y en la implementación de esta Política, habiendo sido, desde 1999 hasta el 2001, la Secretaria del Buró de Coordinación de este Sistema.

Desde 1999 hasta el 2003 fue la Jefa del Departamento de Programas y Proyectos de la Dirección de Desarrollo Organizacional del IDICT. Fue miembro del Comité de Expertos del Programa Nacional de Ciencia y Tecnología "Tecnologías de Información". Fungió como asesora del Director General del IDICT para asuntos económicos y financieros, en especial en la negociación de créditos con instituciones financieras.

Ha impartido conferencias, tanto en el marco nacional como internacional, sobre las Políticas de Información y ha participado como ponente en Seminarios Regionales a propósito de este tema. Ha sido conferencista, también para temas relacionados con el papel de la información en el desarrollo nacional, su tratamiento como bien económico y como recurso productivo y sobre la importancia de la misma para las organizaciones como un activo, en especial para el sector empresarial. Estuvo vinculada a los trabajos de la Secretaría de la Comisión Latinoamericana de la Federación Internacional de Información y Documentación (FID/CLA), y fue su tesorera, desde 1990 hasta 1994.

Formó parte del Claustro de profesores del Centro de Estudios y Desarrollo Profesional en Ciencias de la Información (PROINFO), del IDICT, impartiendo cursos nacionales e internacionales sobre Economía de la Información y sobre Contabilidad y Finanzas para organizaciones públicas de información. Recibió reconocimiento de la Biblioteca Nacional de Venezuela por su labor en tal sentido. Fue Profesora de la Maestría de Gestión de Información, impartida por la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana (en coordinación con la Cátedra UNESCO y con la participación de dos Universidades de México y España).

Es supervisora evaluada por el CITMA y realizó supervisiones a los Organismos de la Administración Central del Estado y los Órganos Estatales en materia de gestión de información

Ha participado en numerosos eventos internacionales sobre Información y Conocimiento (INFO, INTEMEPRES, etc), como parte del Comité Organizador, como ponente y como coordinadora de comisiones de trabajo. Recibió reconocimiento de la Dirección de la FID por la organización, en Cuba, del 45. Congreso y Conferencia de esta organización, en 1990. Igualmente ha tomado parte en eventos internacionales, relacionados con la Contabilidad, las Finanzas y la Administración, como ponente o como parte de su comité organizador, organizados por la Asociación Nacional de Economistas de Cuba (ANEC), de la cual es miembro. Además, ha presentado ponencias en eventos nacionales relacionados con la Información y la Economía.

Formó parte de la Comisión de Carrera de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ha cursado estudios de postgrado, en temáticas como: Dirección, Computación, Planificación Estratégica, Gestión Tecnológica, Comercialización, Gerencia de Recursos Informativos, Gestión de Información; y en disciplinas como: Macroeconomía, Matemática Financiera, Contabilidad Financiera, Marketing, Investigación de Operaciones, Economía de Empresas y Derecho Mercantil y Laboral; éstas últimas como parte del Programa de Estudios del Primer Año de Maestría en Administración de Negocios de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana. Cursó un Entrenamiento Internacional Básico de Finanzas, ofrecido por la Casa Consultora DISAIC del SIME, en coordinación con organizaciones españolas.

Recibió Seminarios Internacionales, ofrecidos por la Fundición DINTEL (de España) para la difusión de las ingenierías Informáticas y de Telecomunicación, todos relacionados con las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y con la gestión de la Información y del Conocimiento, incluyendo temas de gestión de procesos, auditoría de información y protección del Conocimiento.

Ha escrito artículos sobre las Políticas de Información y temas relacionados con la Economía de la información, algunos de ellos dados a conocer en publicaciones internacionales, tales como el Boletín INFOLAC, la Revista Ciencias de la Información y el Boletín de la Asociación por la Unidad de Nuestra América (AUNA) y ha publicado trabajos relacionados con Finanzas y la Información en la revista BETSIME, de circulación internacional.

A partir de junio del 2003, es Consultora Especialista de la Casa Consultora DISAIC, en temas financieros, impartiendo entrenamientos, nacionales e internacionales, relacionados con la Finanzas empresariales y ofreciendo consultoría al segmento empresarial cubano en esta temática, sin desvincularse del tema relacionado con la gestión de la Información y el Conocimiento y la Política Nacional de Información.

 
 
 
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