Vol. 7 Nº 1 y 2, enero - junio 2008, ISSN 1690-0723
 
 
 
Digitalización en las bibliotecas nacionales
   

La digitalización en las bibliotecas nacionales (BNs) es un tema amplio. En anteriores editoriales hemos cubierto lo correspondiente a la digitalización de materiales impresos, a fin de facilitar el acceso a los mismos; también presentamos algunas ideas sobre la creación y desarrollo de colecciones de documentos (que nacen) digitales. En el primer caso, se trataba de digitalizar materiales de las distintas colecciones para permitir a sus usuarios el acceso a distancia (vía Internet) a dichos materiales; mientras que en el segundo, el propósito era el de enriquecer y preservar las colecciones de las BNs con materiales (que nacen) digitales, producidos en o sobre sus respectivos países, facilitando, por supuesto, el acceso a los mismos vía Internet. En resumen, centrábamos la atención sobre el manejo de materiales al interior de las BNs. En esta oportunidad,  trataremos el tema de la digitalización desde la perspectiva del acceso a materiales ubicados fuera de las BNs.
           
Dada la complejidad de los problemas, los cuales exigen, en general, un tratamiento interdisciplinario y multidisciplinario para su estudio, resulta insuficiente limitarse sólo a la información disponible en una biblioteca. Se impone la necesidad de acceder a otras fuentes complementarias, tanto internamente, como al exterior de los países. El desarrollo de las tecnologías de información y comunicaciones (Tics) facilitan esta tarea. La digitalización de la información (impresa y audiovisual) y la disponibilidad de la que nace digital, aunado a la facilidad de comunicación y acceso vía Internet a las más diversas fuentes de información, ha significado la ruptura del tiempo y el espacio en la búsqueda de información. Prácticamente, en forma inmediata, se puede disponer de todo tipo de información, ubicada en cualquier lugar del mundo.

Para el caso de la información existente en cada uno de los países y particularmente, en sus bibliotecas, cuyos catálogos casi sin excepción están automatizados, vía Internet  se podrá acceder a cada una de ellas, independientemente de la ubicación de la biblioteca. Mediante la creación y puesta en funcionamiento de una red nacional que interconecte a la mayoría de estos servicios, los usuarios estarían en capacidad de conocer que materiales existen en cada uno de ellos. De esta manera, se podrían agenciar distintas vías para poner a su disposición el documento o documentos que pudiesen responder a sus necesidades de conocimiento: préstamo inter bibliotecario; digitalización parcial o total de los documentos, según los requerimientos del usuario y las correspondientes limitaciones legales y transferencia de los mismos en línea; fotocopias y correspondiente envío, vía fax. En resumen, estaríamos, en la práctica, ante la posibilidad cierta de acceder a la gran mayoría del acervo documental organizado, disponible en cada país. Pero, adicionalmente, y desde otra perspectiva, mediante acuerdos previos entre los distintos tipos de bibliotecas, no sólo se facilitaría el acceso al acervo documental nacional, sino que podrían establecerse, al mismo tiempo, mecanismos de complementariedad para la adquisición de documentos, que evitarían duplicaciones innecesarias en cuanto a la compra de dichos materiales; así mismo se podrían crear fondos comunes para la compra de materiales, con la correspondiente ventaja de lograr mayores descuentos en el precio de los mismos. En buena medida estaríamos hablando de sistemas nacionales de bibliotecas.

Respecto al acceso a la información existente en el resto del mundo, conforme al sistema de libre acceso a los catálogos (OPAC, según sus siglas en inglés), se abriría la posibilidad de búsquedas en los catálogos de las principales bibliotecas del mundo. Siendo asimismo de creciente importancia, el libre acceso a documentos originales o fuentes primarias digitalizados por grandes bibliotecas nacionales y académicas o por otros servicios, tal como sería el caso de la gran biblioteca digital Miguel de Cervantes, que permite acceder en línea a la mayoría de los clásicos de la literatura de la lengua española. Por otra parte, estaría también la inmensa posibilidad de acceso a información de todo tipo y en las distintas áreas del conocimiento, mediante Internet. Sistema en el que, por supuesto, abunda la información basura o, como suele decirse “datoides”, pero también datos de gran valor y pertinencia, a los que puede accederse mediante el uso de adecuadas estrategias de búsqueda. Éstas nos llevarían a ubicar información en buena parte gratuita, en los llamados “.org” y “.edu”, en lugar de los “.com”; así como también, mediante el uso de los directorios, elaborados y periódicamente actualizados por especialistas en las distintas áreas del conocimiento. Sin olvidar, especialmente, en el caso de  los países de menos recursos, la información de dominio público (o commons, en inglés) o la que se ofrece en forma  gratuita mediante el programa conocido como el “copyleft”.

Como conclusión, recordemos que los términos digitalización, información (nacida) digital, tecnologías de información y comunicaciones, redes, Internet, pueden conjugarse, en el sentido de constituir lo que algunos llaman la “infoesfera” o, en otras palabras, la sociedad del conocimiento y la información, según la UNESCO, la cual pone a nuestra disposición inmensas posibilidades para impulsar nuestro desarrollo personal, el de nuestros países y del mundo en general. ¡En nosotros está saberlas aprovechar!  

Secretario Ejecutivo de ABINIA, Abril de 2008

 
 
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