Vol. 7 Nº 1 y 2, enero - junio 2008, ISSN 1690-0723
 
 
 
Patrimonio nacido digital
   

Patrimonio nacido digital: desafíos e implicancias para su preservación

Roberto Aguirre Bello

Resumen

Con el desarrollo de las tecnologías de información se ha democratizado el acceso al conocimiento, produciendo un cambio sustancial en nuestra manera de crear y preservar el patrimonio cultural. Gran parte de la información que se genera hoy en día es nacida en soporte digital y las instituciones de custodia se ven en la necesidad de adecuar sus recursos humanos y técnicos para salvaguardar este creciente patrimonio.

La selección de los recursos a conservar, las diferentes responsabilidades que implican, los mecanismos de recopilación así como la planificación y puesta en marcha de programas de preservación adecuados a los diferentes escenarios y recursos están marcando el quehacer cotidiano de las Bibliotecas Nacionales latinoamericanas. Basados en experiencias y recomendaciones internacionales en cada uno de los ámbitos de acción, se debe enfrentar este desafío de manera de favorecer el cumplimiento de la Misión: garantizar el acceso al conocimiento, incluyendo el nacido digital, a las presentes y futuras generaciones.


 Patrimonio nacido digital: desafíos e implicancias para su preservación

En los últimos años, el creciente desarrollo de las tecnologías de información (TICS) ha generado un profundo cambio democratizador de la información y una verdadera revolución  desde el punto de vista social y cultural solo comparable a la invención de la imprenta de tipos móviles a mediados del siglo XV, en que el acceso a los tesoros escritos pasó de ser privilegio de una elite religiosa e intelectual a un producto masivo de información, la Internet a inicios del siglo XXI ha masificado el acceso, la creación, la publicación y el intercambio de conocimientos como nunca antes en la historia.

Gran parte de la información que se produce hoy en el mundo es de origen digital y la mayoría de ella no tiene o no puede tener algún medio de respaldo en un soporte distinto al digital. Páginas web, bases de datos, documentos de texto, grabaciones sonoras, imágenes fijas y en movimiento, entre muchos otros tipos de recursos digitales, se generan, se envían, se publican y se accesan cada segundo en la web, abarcando todo el abanico de la creación humana: sociedad, ciencia, arte, comunicaciones entre muchas otras.

En medio de esta revolución, no aparece descabellado pensar que si Pablo Neruda escribiera en la actualidad, podría hacerlo a través de su propia página web, participando en diferentes blogs sobre los mas diversos temas, colaborando en columnas de periódicos electrónicos tanto nacionales como extranjeros e incluso recitando y publicando material audiovisual en Internet. En otro ámbito, no menos importante, en abril del año 2006 se inició en Chile uno de los más importantes movimientos estudiantiles de los últimos años. Conocido como “La Revolución de los Pingüinos”  movilizó por tres meses a más de 600.000 estudiantes de educación secundaria, logrando importantes acuerdos y proyectos de reforma en las bases de la educación chilena. La información del contexto, acuerdos de asambleas estudiantiles, documentos de trabajo y  desarrollo de los acontecimientos quedó registrada en innumerables blogs, foros de discusión, páginas web, grabaciones y videos digitales hoy dispersos y cuya preservación y estudio se vuelven fundamentales para el cabal entendimiento de un proceso relevante en la educación chilena.

Este nuevo escenario hace que las Bibliotecas Nacionales y otros centros de acopio y preservación del conocimiento se vean en la obligación de establecer políticas adecuadas para la preservación y estrategias y técnicas para llevar a cabo esas políticas de manera de garantizar la posibilidad de explotación cultural de la información para las generaciones actuales y futuras. Pero esta no es una tarea fácil, el inmenso volumen de información digital generada, las dificultades derivadas de la “inmaterialidad” de los recursos, las restricciones impuestas por la ley de la propiedad intelectual, la fragilidad de los soportes y medios de almacenamiento y la obsolescencia tecnológica entre otros, son factores necesarios de tomar en consideración al momento de plantearse este nuevo desafío.

Algunos de los principales temas a afrontar será definir qué debe conservarse quien tendrá la responsabilidad de hacerlo y por cuánto tiempo. Como hemos visto, son muchos los tipos de recursos digitales que pueden presentar valor duradero y ser considerados dignos de ser preservados. Como sucede con otro tipo de materiales, el volumen de la información a preservar será bastante mayor que los recursos y medios humanos y técnicos disponibles y por lo tanto la decisión de conservar un determinado material será necesariamente en perjuicio de otro.  En general los criterios y técnicas de selección de materiales digitales serán asemejables a aquellas de los materiales análogos con algunos problemas propios de lo digital como es la gran cantidad de información a revisar, la premura con la que se deberán tomar las decisiones, y la dificultad para garantizar la propiedad, autenticidad, integridad y calidad de la información. Las instituciones que desarrollan programas de selección o que cuentan con una clara y responsable política de desarrollo de colecciones, podrán ser un buen punto de partida para resolver el qué del mundo digital deberán conservar.

Existe consenso en que dada la cantidad, multiplicidad y diversidad de los recursos digitales existentes, la preservación de este tipo de patrimonio ha dejado de ser un problema exclusivo de instituciones de custodia de patrimonio y de que no pueden haber criterios específicos de selección de materiales digitales para la preservación, sin embargo, estos tienen que tener un valor duradero que amerite el esfuerzo de su preservación y debe ir en concordancia con la misión de la organización que asume la responsabilidad de conservarlo. De ésta manera, las Bibliotecas Nacionales deberán reorientar su preocupación de salvaguarda de la “bibliografía nacional” incorporando a este concepto recursos electrónicos que aportan a la creación del conocimiento nacional, documentos publicados en y sobre el país, relativos a cada una de las áreas definidas de interés y los de autores nacionales que contribuyan al conocimiento internacional. Por su parte, los Archivos Nacionales deberán generar las condiciones necesarias para hacerse cargo de la información electrónica producida por el quehacer del Estado en cualquier tipo de soporte, las Universidades de los productos de la investigación y los medios de comunicación de su propia información generada.

La ley de depósito legal ha sido el pilar fundamental de las Bibliotecas Nacionales para incrementar sus colecciones patrimoniales, sin embargo, en la mayoría de los países latinoamericanos sólo alcanza al material impreso y a los soportes tradicionales. La ampliación de la ley a los materiales digitales es un desafío pendiente que debe abordarse de manera urgente y responsable. La ampliación de la ley, sin embargo, no resuelve por si sola el problema puesto que las principales dificultades estarán dadas por el cómo se preservarán los distintos tipos de recursos y en tal sentido las instituciones también deben adecuarse desde el punto de vista humano y técnico para este desafío.

Un buen punto de partida lo constituye el trabajo colaborativo con los propios productores de la información digital ya que ellos no han estado trabajando con una orientación de largo plazo lo que dificultará y hará más costosos los planes de preservación en el futuro. El establecimiento de estándares para formatos y metadatos incluidos en el proceso inicial, además de la negociación de acuerdos para las transferencias y gestión de derechos, pueden ser beneficiosos para ambas partes y facilitar la preservación. Esta colaboración que con productores privados se establece a manera de convenio de asesoramiento o “Guía de Buenas Prácticas”, con los organismos productores de información digital del Estado o financiados por el Estado a través de programas o fondos concursables debe adquirir un carácter de obligatoriedad que normalice la generación de información digital para su preservación.

La preservación del patrimonio nacido digital según la recomendación de UNESCO en la Carta para la preservación del Patrimonio Digital del año 2003 deberá estar orientada principalmente a resolver dos grandes problemas: la protección de los datos y el facilitamiento del acceso a los datos protegidos. 

La protección de los datos es fundamental en cualquier programa de preservación de recursos digitales. Garantizar un sistema de almacenamiento adecuado, que evite las amenazas que puedan existir sobre la autenticidad e integridad de los datos es el punto de partida para preservar el patrimonio digital. Una buena documentación que explique cómo son los objetos e indique los cambios que se le han efectuado es crucial para garantizar la autenticidad y preservar recursos digitales confiables, por otra parte, definir una clara asignación de responsabilidades, contar con los recursos tecnológicos y de seguridad adecuados (alto nivel de redundancia), implementar planes de transferencia periódica de los datos a otros soportes y asegurar condiciones ambientales adecuadas de almacenamiento, son fundamentales para mantener la integridad de los datos en el tiempo. En el último tiempo, organismos como Escudo Azul han hecho hincapié en la urgente necesidad de contar en instituciones de custodia de patrimonio cultural con planes efectivos de prevención de catástrofes naturales y sociales que velen por la salvaguarda de los materiales y documentos que se custodian. Estos programas deben incluir al patrimonio digital, cualquiera sea el tipo de soporte en el que se encuentre almacenado.

La obsolescencia tecnológica, entendida como los cambios sucesivos que sufren los equipos y programas computacionales se ha convertido en el principal problema para garantizar la accesibilidad a los recursos digitales en el largo plazo. Así como la información registrada en un disco flexible de 8 pulgadas que se utilizaba en los inicios de la década de los noventa hoy es prácticamente imposible de recuperar, la que se está generando hoy, de no establecerse las condiciones adecuadas para su accesibilidad, no podrá leerse en el futuro. Por esta razón, en los programas de preservación se hace necesario definir niveles de pérdida aceptables y, dependiendo de la variedad de los tipos de recursos digitales, diseñar estrategias adecuadas de preservación de la accesibilidad. La definición de estas estrategias se basa en una serie de principios y recomendaciones, pero son muy variables de un escenario a otro y de un tipo de recurso a otro y es muy probable que estas vayan modificándose con el tiempo. Estar atento a los cambios del mercado tecnológico, fomentar el uso de metadatos estandarizados y de formatos de archivo abiertos, restringir la variedad de los datos y migrar datos de un sistema lógico a otro de manera constante, parecen ser las estrategias y combinaciones de estrategias más utilizadas actualmente para solucionar el problema a mediano y largo plazo.

En el concierto internacional existen diversas experiencias en aplicación de programas de preservación de patrimonio nacido digital con distintos tipos de resultados. Australia, Nueva Zelanda y los países del norte de Europa presentan mayores avances en esta materia y han desarrollado directrices y recomendaciones adoptadas por UNESCO que los países de menores recursos debemos tomar en consideración al momento de plantearnos estos nuevos desafíos. En Chile, La Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos Dibam, inició el año 2007 un programa de definición de una Política Digital que establezca los lineamientos generales de recopilación, preservación y difusión del patrimonio nacido digital a objeto de cumplir con su Misión de garantizar el acceso al conocimiento para las generaciones actuales y futuras.

Hoy, el patrimonio cultural de nuestros países se está abriendo paso en el ámbito digital. De nuestra gestión en la actualidad depende su conocimiento, difusión y puesta en valor en el futuro. De otra forma estaremos disminuyendo las posibilidades de acceso a la información de las generaciones venideras.

Bibliografía:

Conway, Paul. "La Preservación en el Mundo Digital". Santiago de Chile, 2000.

"Digital Formats for Content Reproductions" National Digital Library Program, Library of Congress, [1998].
“Directices para la preservación del Patrimonio Digital” Biblioteca Nacional de Australia, Marzo 2003.

Frey, Franziska y James M, Reilly. "Digital lmaging for Photographic Collections": Foundations for Technical Standards". Rochester, 1999.

Hazen, Dan, JetfreyHorrell, JanMerrill-Oldham. "Como seleccionar colecciones de investigación para la digitalización". Santiago de Chile, 2000.

Selection Guidelines for Archiving and Preservation by the National Library of Australia”. 2005

UNESCO,  “Carta para la Preservación del Patrimonio Digital”. 2003


Entidad:

Archivo Nacional de Chile
Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos

Títulos Académicos:

Licenciado en Arte, mención Conservación y Restauración
Universidad Católica de Chile

Cargo:

Coordinador Servicio Nacional de Conservación de Documentos
 
Dirección Centro de Trabajo:

Av. Agustinas 3250 Santiago de Chile, Chile

Breve Síntesis Curricular:

Licenciado en Arte con mención en Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural. Se desempeña en el Archivo Nacional de Chile donde es Coordinador del Servicio Nacional de Conservación de Documentos. Hasta el año 2007 trabajó en la Biblioteca Nacional de Chile como encargado del Archivo Fotográfico y Digital además de coordinar el área de digitalización en los proyectos relacionados con la recopilación, conservación y publicación de documentos electrónicos entre los que destacan el sitio web Memoria Chilena, el portal de la Biblioteca Nacional en la Biblioteca Virtual Cervantes, el proyecto de digitalización del Archivo de Referencias Críticas y el portal Sitios Culturales, entre otros. Ha participado como ejecutor responsable y/o coejecutor en proyectos de digitalización y acceso a colecciones en diferentes bibliotecas, archivos y museos financiados por Fundación Andes, Fundación Mellon, Fondo Nacional de Fomento de la Cultura y las Artes y Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, y es miembro del comité especializado de desarrollo del Proyecto Implementación de la Política Digital de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos.  Participó en pasantías de especialización en el Museo Internacional de la Fotografía George Eastmann House en Rochester Nueva York, y en el Archivo General de la Administración de España y en el Curso Latinoamericano de Preservación Digital organizado por UNESCO en Rio de Janeiro, Brasil. En el ámbito de la docencia ha impartido clases de Conservación de Materiales Fotográficos y de Historia y Teoría de la Conservación y Restauración en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Universidad Internacional SEK además de clases y conferencias sobre preservación digital en Chile y el extranjero. Es profesor del módulo Preservación Digital  en el Diplomado de Bibliotecas Digitales de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 
 
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