RESEÑA HISTÓRICA SOBRE LAS ASOCIACIONES PROFESIONALES DE BIBLIOTECARIOS NICARAGÜENSES

Por Mario Arce Solórzano / Bibliotecólogo

Así como interpretó en 1973 la Jefa del Programa de Desarrollo de Bibliotecas del los Estados Americanos (OEA), Marietta Daniel Shepar, “que la historia del desarrollo bibliotecario de Nicaragua en el sentido de la palabra, se puede decir que empieza en los tempranos años 40 con la creación de la Biblioteca Americana bajo la administración de la Asociación Americana de Bibliotecas”, así también podemos afirmar que la visión y misión de dicha Asociación se limitó a esa institución y a los proyectos que desarrolló a lo largo de su existencia, que posteriormente impactaron el ámbito técnico bibliotecario y el desarrollo de la enseñanza bibliotecológica pero no motivó ni promovió –siendo una Asociación– el aspecto de la organización gremial de las bibliotecas y bibliotecarios nicaragüenses.

No obstante, fue otro organismo internacional: que hace su aparición en los primeros años de la década de los años 60, el que con su visión del avance bibliotecario que el país venía experimentando desde 1940, promueve y hace nacer la primera asociación gremial de bibliotecarios nicaragüenses que adscrita a ese organismo se denominó: Comité de Bibliotecas.

Asociaciones Gremiales de Bibliotecas y Bibliotecarios Nicaragüenses: Breve Reseña Histórica

El Comité de Biblioteca, primer organismo gremial de bibliotecarios nicaragüenses, nace en 1963 después que se reorganiza en el país la Comisión Nacional de Cooperación con la UNESCO, que hizo nacer de forma temporal dicho Comité, el cual estuvo conformado por intelectuales y bibliotecarios profesionales que se desempeñaban como directores de tres instituciones bibliotecarias representativas y que su contribución con el surgimiento de las principales asociaciones de bibliotecas y bibliotecarios del país, fue un legado que hoy se reconoce de manera notable.

Esos representantes principales del Comité de Biblioteca adscrito a la Oficina de la UNESCO fueron: Dr. Eduardo Zepeda-Henríquez, Director de la Biblioteca Nacional; Prof. Fidel Coloma González, fundador y Director de la Biblioteca de la Escuela de Ciencias de la Ecuación de la Universidad Nacional Autónoma, Recinto de Managua y Lic. Salterio López Adaros, Director de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Recinto de León.

Este Comité tuvo una gran capacidad de convocatoria y como tarea principal se propuso establecer un Plan de Trabajo Bibliotecario Nacional para atender las principales necesidades de este sector, hasta ese momento en abandono de solidaridad gremial. La información, tipo inventario de necesidades, que compiló el Comité entre otras, fue la siguiente:
  • Reunió en su seno los tipos de bibliotecas existentes: escolares, públicas, especializadas y universitarias, que totalizaron 60 instituciones.
  • Se conoció que algunos bibliotecarios no tenían un sueldo a la altura de sus responsabilidades, puesto que devengaban salarios de servidores domésticos
  • Muchos bibliotecarios entre públicos y escolares no devengaban ningún salario y trabajaban en sus horas libres, por el puro deseo de hacer algo por la educación y cultura del pueblo o ciudad donde prestaban servicio.
  • Las Bibliotecas Públicas estaban constituidas por uno o dos anaqueles con cierta cantidad mínima de libros la mayoría de los cuales eran considerados obsoletos para cumplir los fines de las mismas.
  • Se detectó una gran cantidad de personal empírico activo en cuanto a la instrucción de técnicas bibliotecarias.
  • Se hizo conciencia en Alcaldías y Directores Departamentales de Educación para que apoyaran la labor de las bibliotecas públicas y escolares.
  • La necesidad de capacitación bibliotecaria fue evidente y se atendió para dejar atrás el empirismo.
Con la información compilada el Comité realizó a lo inmediato entre otras las siguientes acciones:
  • Creó un fondo bibliográfico rotativo con sede en la Biblioteca Nacional para tratar de subsanar las necesidades de precariedad bibliográficas en aquellas bibliotecas que lo necesitan.
  • Se planificó en 1963 y se llevó a cabo en 1964 la realización de 2 cursos dirigido a bibliotecarios catalogadores y clasificadores, además se publican y distribuyen dos manuales que regulaban y servían de guía para esas labores técnicas.
  • El alto nivel de conciencia y las acciones en pro de las bibliotecas del país que el Comité de Bibliotecas desplegaba certeramente, hizo nacer en marzo de 1964 la Asociación Nicaragüense de Bibliotecarios (ASNIBI).
  • A finales de 1964 se programó la Primera Campaña Nacional del Libro, se organizó una Comisión en cada Departamento con el propósito de colectar libros y aportes económicos para las bibliotecas del país.
  • La realización de esa primera Campaña del Libro se realizó entre el 18 de enero y el 6 de febrero de 1965, en conmemoración del nacimiento y muerte del Príncipe de las Letras Castellanas: Rubén Darío.
  • La Campaña fue un éxito, se recolectaron 50 mil libros en su mayoría textos muy propios para bibliotecas públicas y escolares. En esa ocasión la Biblioteca Nacional pudo obtener varías obras príncipes de Rubén Darío y libros de ediciones agotadas de escritores nicaragüenses.
  • Con el dinero colectado se compraron anaqueles para las bibliotecas públicas y biblioteca nacional y se fundaron bibliotecas en San Carlos Río San Juan y Puerto Cabezas.
  • En este período se consiguió que a los bibliotecarios escolares se les pagara sueldo de maestros.
La misión gremial desarrollada por el Comité de Bibliotecas adscrito a la UNESCO fue un gran aporte a la cultura del bibliotecario que por primera vez trabajó con sentido de equipo y se dio cuenta de la necesidad de organizarse, ese nivel de conciencia que llevó a la formación de la primera asociación de bibliotecarios nicaragüenses, es, ha sido y sigue siendo el legado de trascendencia que esta institución que hemos reseñado aportó a la bibliotecología nacional.

La ASNIBI o Asociación Nicaragüense de Bibliotecarios nace el 13 de marzo de 1964 apoyada fuertemente por el Comité de Bibliotecas, establecida con sus estatutos de ley y posteriormente obtuvo su personería jurídica. Su primer Presidente fue el Dr. Eduardo Zepeda-Henríquez.

Esta Asociación acogió a todo tipo de bibliotecarios, pero su labor principal estaba enfocada hacia las bibliotecas públicas y escolares. El mayor énfasis que dentro de sus objetivos y funciones desarrolló, fue la capacitación constante de bibliotecarios, tanto así, que después de varios meses de fundada organizó y realizó su primer curso de capacitación bibliotecológica para bibliotecarios en ejercicio de sus funciones y sus primeros maestros fueron bibliotecarios nicaragüenses.

La misión de enseñar y el despertar de vocaciones llevó a ASNIBI a establecer permanentemente en las vacaciones escolares, Cursos Bibliotecarios de Verano desde 1964 hasta 1967, estos cursos eran impartidos por expertos de la OEA, de la UNESCO y maestros bibliotecarios nicaragüenses. Además, del curso anterior, ASNIBI se preocupo en lo que le correspondió de la década de los años 60 en la realización de talleres y cursillos de capacitación bibliotecológicas y con esas actividades se trajeron a Nicaragua a distinguidos profesores de bibliotecología del extranjero, entre los que se destacan: Mary Soller, Efraín Rojas, Carmen D. De Herrera, Raquel Flores, Hugo Cáceres, Orlando Arboleda Sepúlveda, entre otros.

Después del Terremoto de Managua de 1972, ASNIBI aglutinaba en sus filas a un total de 124 miembros bibliotecarios que representaban bibliotecas municipales, escolares, públicas y universitarias. Esta Asociación creó un Comité Planificador para ayudar al Ministerio de Educación y al Comité Nacional de Emergencia en la restauración de los servicios bibliotecarios.

ASNIBI impulsó el desarrolló de las bibliotecas públicas, escolares, principalmente, hasta principio de 1979, año en que desapareció de hecho al triunfo de la revolución. También, apoyó con capacitación a las bibliotecas universitarias que en 1969 tuvieron que formar su propia asociación, puesto que ASNIBI se había establecido como sustentadora de bibliotecas públicas y escolares.

De ASNIBI, como primera asociación de bibliotecarios que generó un movimiento bibliotecario de orden nacional y muy productivo, no se tienen sus archivos oficiales puesto que en el incendio del terremoto de 1972 se quemaron junto con el edificio de la Biblioteca Nacional que era la depositaria de esos valiosos documentos

La ABUEN o Asociación de Bibliotecas Universitarias y Especializadas de Nicaragua, fue fundada el 13 de septiembre de 1969, su primer Presidente fue el Lic. Walterio López Adaros, esta novedosa asociación en su Acta de fundación proponía como sus fines principales los siguientes:
  1. Agrupar a todas las bibliotecas universitarias y especializadas de Nicaragua, coordinar sus esfuerzos y promover el mejoramiento de los servicios bibliotecarios;
  2. Promover el estudio y la práctica de la bibliotecología;
  3. Cooperar con otras asociaciones similares.
En los diez años de su existencia (1969 – 1979) esta Asociación de Bibliotecas cumplió a cabalidad con los fines que ella se había propuesto alcanzar. Continúo denodadamente con la capacitación y formación profesional de los bibliotecarios iniciada por ASNIBI, donde originalmente se habían concentrado algunas bibliotecas universitarias y especializadas. Al tomar ASNIBA en 1967 un énfasis en bibliotecas públicas y escolares que se evidenció en los contenidos de sus cursos posteriores de capacitación, dejó al descubierto una parte de sus miembros y surgió la necesidad de cubrir integralmente ese vacío que correspondía al sector de las bibliotecas que aglutinó ABUEN, recordando que ASNIBI es una asociación de bibliotecarios y ABUEN solamente de Bibliotecas.

Entre las actividades de capacitación desarrolladas por ABUEN se cuentan dos de los tres Cursos Audiovisuales de Bibliotecología, de los cuales se hablará en el próximo capítulo, también en el área de formación bibliotecológica se destaca el Primer Curso de Verano para Bibliotecarios, se realizó en la Universidad Centroamérica (UCA) en los veranos de 1975, 1976 y 1977, fue uno de los cursos técnicos más completos brindados por ABUEN, mientras en esa misma fecha el Departamento de Bibliotecología de la UCA impartía por primera vez la Licenciatura en Bibliotecología.

La ABUEN como organización integradora de instituciones de contenido académico y representativa de bibliotecas universitarias y especializadas, que estaban representadas por los directores de las mismas, participó activamente en el aporte y enfoque profesional del establecimiento de la Licenciatura en Humanidades con Mención en Bibliotecología que financió el Banco Central de Nicaragua y que la Universidad Centroamericana acogió en su seno al conformar el Departamento de Bibliotecología entre 1974 y 1978, éste último año marcó la graduación de los primeros bibliotecólogos nicaragüenses y el éxito de ese programa que se vio interrumpido primero por los sucesos socio-políticos de 1978 y posteriormente por la revolución de 1979.

Algo muy importante que cultivo muy seriamente la ABUEN fue la comunicación entre sus bibliotecas miembros y entre los bibliotecarios, para ello hizo surgir un boletín denominado “Boletín ABUEN” el cual era de periodicidad regular y a través de él se daban a conocer toda aquella información que concernía con sus objetivos y funciones. En dicha publicación se acogió información sobre los primeros Centros de Documentación del país que surgieron antes de 1979 y que se pusieron de moda en la década de los años 80. Y el fenómeno de la supuesta unidad bibliotecaria que requería la revolución, llevó a la disolución de ABUEN por acuerdo unánime de todos sus miembros en el año de 1980 con el propósito de darle cabida a una nueva asociación de bibliotecarios.

A la distancia de los años se puede afirmar que la disolución de ABUEN respondió más a intereses políticos que gremiales, que fue un tremendo error profesional su finiquito del panorama bibliotecario nacional y que las bibliotecas bibliotecarias y universitaria y especializadas después de ABUEN no han vuelto a tener representatividad gremial en el país.

La ANIBIPA o Asociación Nicaragüense de Bibliotecarios y Profesionales Afines surge el 3 de mayo de 1982, dos años después de la liquidación de la ABUEN, en una época de crisis nacional, pero con atributos de identidad, de unidad, de esperanza, plena de valores bibliotecológicos nicaragüenses y como estandarte de vocaciones.

Su primera Junta Directiva que tenía una representativa de varios sectores de bibliotecas y bibliotecarios, logra la personería jurídica en junio de 1982 y se publica en la Gaceta No. 179 del 2 de agosto de 1982. Muy pronto en el tiempo, esta asociación se tornó oficialista, se perdieron de vista sus intereses gremiales y se le antepusieron los intereses políticos de la ideología revolucionaria que imperó en el País de 1979 a 1989.

En diez años de existencia, 1982 – 1992, años se desarrollan muchas actividades técnicas y profesionales, pero ellas no se conocen informes escritos de ninguna clase ni el historial de ANIBIPA de esa época que certifique su labor y efectividad a favor del gremio bibliotecario nacional. Con el cambio de gobierno en 1990 ANIBIPA experimentó cierta inactividad que paralizó sus funciones, su membresía mermó, su Junta Directiva abandonó su misión y ministerio. Nadie supo que pasó. Para 1992 se comenzó a evidenciar un gran vacío en el gremio bibliotecario nacional, pero nadie pedía cuentas de lo que vez fue la representante nacional de bibliotecarios y bibliotecas del país

El estandarte de vocaciones cayó en un silencio total. Nadie daba razón de ANIBIPA, entre 1993 y 1999 fue la época del silencio cómplice de terminó de iluminar la oscura utopía de unidad gremial que asoló esta organización, que se caracterizó por su verticalismo y por no informar a sus miembros el quehacer de la misma prueba de ello es que a diferencia de ABUEN, la ANIBIPA no publicó ni siquiera un boletín informativo.

Sin embargo, la inquietud asociativa y gremial palpitaba en el ámbito bibliotecario como las silenciosas olas del mar. Los antiguos atributos se perdieron, la identidad de ANIBIPA cayó en la ilegalidad y la personería jurídica no se perdió por ¡Gracia de Dios!. No solo la Escuela de Bibliotecología desaparecería en 1992 del mapa bibliotecario nacional, sino también ANIBIPA, quizás a ambas las tocó el mismo virus.

En medio de esa incertidumbre, la unidad, virtud de unos pocos bibliotecarios y de muchas bibliotecarias, reflejaron sus destellos luminosos y dispersos, puesto que entre 1993 y 1995 un grupo de varias generaciones hacen esfuerzos por consolidar una nueva Asociación de Profesionales de la Bibliotecología, pero el fracaso triunfa y la lucha gremial continúa al rescate de su identidad.

Entre 1996 y 1999 se reúnen bibliotecarios, documentalistas, archivistas y trabajadores de algunas unidades de información, con la visión del ser y del quehacer profesional, hacen actividades juntos, se realizan y se reciben seminarios y capacitaciones bibliotecológicas, así de pronto, se dio un resurgir inusitado, el miedo, el virus aquel, se estaba extinguiendo. Resurge una etapa de afinidades profesionales y personales dentro de la profesión bibliotecológica, donde algunos toman distancia y otras perseveran. La esperanza se plantea como el vigor de la vocación bibliotecaria que permanece latente siempre, y en medio de este clima de inestabilidad se evidencia una falta de liderazgo. Sin embargo, sobresale el esplendor del triunfo en medio de esa crisis existencial asociativa, un remanente fiel a los principios bibliotecarios toma en serio la necesidad de contar con una nueva Asociación.

Con esa visión y misión, surge en abril de 1997 el Comité de Bibliotecas, producto de los Encuentros que se iniciaron y se mantuvieron por más de dos años en el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano, que sirvió como puente de la dispersión bibliotecológica profesional. Después de algunos buenos esfuerzos y aportes, también a este Comité, el fracaso le tocó a las puertas, y sus planes no se llevaron a feliz término por causas desconocidas pero con su presencia y actuación sembraron la semilla de la acción la diversidad en la unidad.

Pero dos colegas de ese remanente fiel: las licenciadas Rosa Argentina Aguilar y Yadira Roque A. con el apoyo de la Biblioteca Emily Dickinson del Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano (CCNN), y la colaboración de otros colegas, dieron a luz el primer número del Boletín BIBLIOTECAS – NICARAGUA, en septiembre de 1998 y del cual publicaron cuatro números más entre diciembre de1998 y septiembre de1999.

La solidaridad del remanente profesional que giró alrededor del Boletín anterior, conformó en los primeros meses de 1999 un nuevo Comité Nacional de Bibliotecas, que sí funcionó y que uno de sus mejores y mayores logros fue la reactivación de ANIBIPA, es decir, ese Comité fue el co-creador de la Nueva Asociación Nicaragüense de Bibliotecarios y Profesionales Afines, hecho que se da un 6 de junio del año 2000.

La nueva ANIBIPA da sus primeros pasos entre el 2000 y el 2001, gracias al apostolado de vocaciones latentes que como eslabones de hilos de plata, tanto de bibliotecas, instituciones y personas, lograron vencer con su apoyo y tenacidad al fantasma de la desunión y del conformismo bibliotecario

En agosto de 2002, hemos oído el testimonio de éxitos que ha presentado la segunda Junta Directiva de la Nueva ANIBIPA, que trabajó en el período comprendido entre febrero 2001 a julio de 2002, y las subsiguiente administraciones que en el actual 2004 mantienen en alto el estandarte de los atributos recobrados de la nueva ANIBIPA, que se distingue por mantener informado al gremio bibliotecario con su Boletín Informativo ANIBIPA que se publica electrónicamente y que ya alcanza los 9 números

El primer Presidente de ANIBIPA en cierta ocasión escribió: “si alguna ideología le impregnaron sus fundadores a ANIBIPA, fue la ideología de la esperanza, la misma que hoy nos hace regocijarnos de alegría por los vigores y atributos recobrados de la nueva ANIBIPA, la que surge del abandono de una generación que se diluyó en la crisis de las vocaciones;.la nueva ANIBIPA surge de esa crisis endémica provocada por –el virus de la desunión como diría un destacado académico de la UCA–, la nueva ANIBIPA está superando el individualismo para ser legalmente una asociación profesional de identidad nacional, única en su singularidad.”

La nueva ANIBIPA surge de la lucha gremial, de intento tras intento por recuperar la identidad y unidad de la familia bibliotecaria nacional. ¿Se multiplicarán estos atributos recobrados o se descenderá a una especie de club social de privilegiados reunidos entre convite y comité, y cuyos aportes quedarán en el vacío de la Bibliotecología Nicaragüense? Por sus frutos, ya lo veremos.