NOVEDADES
Programa Bibliobús, iniciativa impulsada por el director de la Biblioteca Nacional de El Salvador, para fomentar la lectura
Agosto de 2007

La primera parada del bibliobús, un proyecto piloto de la Biblioteca Nacional y la Red de Bibliotecas Públicas, fue ayer por la mañana en el parque Cuscatlán, en el centro de San Salvador.

Un bus equipado con 2,500 libros se estacionó frente al parque, mientras dos institutos capitalinos ensayaban con sus bandas de paz.

Había algarabía. Payasos, cuentos, niños, rifas.

¡Y en bus de colores que no invitaba a rutas extraviadas, viajes accidentados ni violencia!

Más de 200 personas llegaron para conocerlo. “Venimos porque queremos inculcarles el hábito de la lectura a mis hijos”, decía Marta Eugenia Cándido, de 36 años. Ella había llevado a sus dos hijos, de seis y nueve años, y a su madre, de 56 años, a subirse a la ruta de la lectura.

La abuela, Marta de Cándido, se sentaba en una de las cuatro mesitas del área de lectura del bibliobús, y decía emocionada: “Voy a posar para la foto”. A su lado, su nieto Álvaro, de seis años, confesaba sonrojado: “Aún no sé leer”.

Igual que Álvaro, Caroline Zaldaña, de siete años, decía que aún no podía leer bien, pero la emoción era grande. Al entrar al bus, gritó: “¡Yo quiero este!”, y tomó un libro que su hermana Yajaira, de nueve, leía en voz alta. “Callate, leé solo para vos”, le dijo una niña. “No —dijo Caroline—, que lea para todos.”

El personal de la Biblioteca Nacional registró a 133 niños que se subieron al bibliobús acompañados de sus padres.

La bibliotecaria Yancy Cardoza es la coordinadora del proyecto, y explicó que esta vez los niños subirían en grupos a una visita guiada. No podían leer. Caritas largas. Pero el recorrido las ponía entusiastas. Cada subida era un concierto de “injjs”, “wows” y otras onomatopeyas de admiración.

El próximo domingo, en el mismo parque, desde las 10 de la mañana, podrán subirse y leer y jugar, les prometieron.

Entre los estantes había libros preferidos. “Mirá, la colección de Harry Potter”, decían. También sonaban frases de interés por Claudia Lars y su “Escuela para pájaros” ilustrada.

El director de la Biblioteca Nacional, Manlio Argueta, estaba entusiasmado. “Hemos sobrepasado las expectativas de asistencia: más de 200 visitantes”, y explicaba porqué en un parque: “Queremos que los niños vean la lectura como una actividad divertida, que toquen los libros y se encariñen con ellos”. No solo los niños se entusiasmaron. Funcionarios de CONCULTURA subieron al bus y el director de promoción, Ricardo Bracamonto, lleno de ternura, hasta leyó cuentos a los niños.

Fuente: Prensa Gráfica